JAVIER HERNÁNDEZ, REFERENTE MUNDIAL DE LAS ARTES MARCIALES CHINAS

13/08/2019

El Maestro Francisco Javier Hernández Pérez ha publicado más de mil artículos sobre el mundo marcial, además de ser uno de los pioneros del Kung-fu en España.
Nos hacemos eco de las palabras de Ignacio Serapio, editor de la revista Dragonz Magazin, “Fco. Javier Hernández… ¿cómo describirle? Es, simplemente, una eminencia en el mundo de las artes marciales. Una de las personas que más ha influido en la formación de los artistas marciales españoles de los últimos cuarenta años a través de sus magníficos artículos en las revistas del género.
Si tuviera que calificarlo con una palabra, diría que es una auténtica biblioteca andante, un pozo de sabiduría marcial que parece que nunca se agota.
Pero es que, además, detrás de sus textos, existe una historia de superación personal que va más allá de lo humano, y es sin duda por sus años de preparación en las artes marciales y por su actitud”.

Desde El Club del Cinturón Negro tenemos el placer de publicar esta entrevista sobre uno de los referentes en la enseñanza de las Artes Marciales chinas, la amplia trayectoria de este Maestro español habla por si sola, además de ser uno de los periodistas marciales más relevantes de España.

EM = (C + H) x A.
La Eficacia Marcial es igual a la suma de los Conocimientos técnicos y las aptitudes y Habilidades físicas multiplicadas por la Actitud, en la cual el parámetro más importante es la ACTITUD.

Mi primer acercamiento a la cultura oriental fue con 12 años, cuando cayó en mis manos un texto de filosofía china gracias a mi tío Gregorio. Ahí comenzó mi pasión por oriente en general y por China en particular.
Cuando a los 15 años comprendí que las artes marciales chinas eran un reflejo de su filosofía fue cuando me interesé por estas, pero había varios problemas. El primero, que en 1973 solo se enseñaba en España Judo y Karate y no las artes chinas que yo quería aprender. Y, segundo, que mis aptitudes y capacidades físicas eran nefastas… ya que desde los 12 años pesaba 107 kilos debido a una obesidad mórbida congénita.
Esto no me detuvo, pues mi actitud, mi voluntad, siempre ha sido fuerte, por lo que, a los 15 años, comencé a entrenar Judo y Karate Shotokan a un tiempo, intentando suplir lo que no tenía.

Un año después tuve una gran suerte. Un amigo y compañero de instituto (Miguel Aragón) me indicó que estudiaba desde hacia dos años el estilo Chino-vietnamita Yô Kung-fu (fundado por Yuen Manh Tchen, un maestro afincado en Francia, al cual entrevisté años después) cuando acudía en los meses de verano a su escuela, y que necesitaba un sparring para practicar con el fin de no olvidar conocimientos hasta el siguiente año. Al saber de mi pasión por las artes marciales y filosofía china, me propuso enseñarme lo que sabía mientras le ayudaba en su entrenamiento; a esto le siguió, con el tiempo, el aprendizaje de las bases del estilo Chu Ji Chang Ch’uan de manos de Chen, un camarero del restaurante chino de mi amiga We-wei, al cual enseñaba, como intercambio técnico, lo que aprendía con Miguel, que también se aprovechaba de los conocimientos de Boxeo Largo que yo le trasmitía.

En 1976 conocí a Jesús Esteve, cuando este hacia el servicio militar en el Ministerio del Aire de Madrid, el cual me trasmitió sus conocimientos de Shang Chi’Do Ch’uan, al tiempo que yo le enseñaba lo que había aprendido hasta la fecha. Jesús posteriormente sería considerado como uno de los pioneros del Departamento de Kung-fu de la Federación Española de Karate y maestro de Sang-Pu.

Además de esto continué estudiando todo lo que caía en mis manos sobre filosofía, cultura y artes marciales chinas, pero también japonesas, coreanas… supliendo mis escasas aptitudes físicas con el conocimiento técnico-marcial y anatómico, pues comprendí que cuanto más supiera sobre los secretos de cómo y por qué funcionaban las cosas a nivel técnico y anatómico mejor podría potenciar mis capacidades físicas, llegando a conseguir una elasticidad envidiada por muchos a fuerza de mucho trabajo, sacrificio y dolor.

A finales de 1977 conseguí mi primer cinturón negro y dos años después admitieron publicar mi primer artículo en una revista especializada (“El estudio del Tao” en “El Budoka”).

En 1980, tras una intensa entrevista con el editor Mariano Alonso (Dios le tenga en su Gloría) entré a formar parte de la redacción fija de la revista “Dojo” en donde publiqué cientos de artículos hasta que desgraciadamente tuvo que cerrar hace pocos años. Esto no me impidió publicar (con mi nombre o bajo pseudónimo, siendo el más usado el de César León) en otras muchas revistas, como “Cinturón Negro”, “Top Boxers”, “Ring & Tatami”… y ahora en “Dragonz Magazine”.

Gracias a “Dojo” tuve la facilidad de conocer y entrenar con innumerables maestros, lo cual me hizo evolucionar y demostrar que una persona obesa, con voluntad y actitud, podía ser un excelente artista marcial.

TAEKWONDO CON ANGEL GUERRA

Aprovechando que en 1982 empecé a impartir clase de Kung-fu y defensa personal en el gimnasio Kyoto, cuna de grandes campeones de Taekwondo, comencé a practicar este arte marcial coreano bajo la experta guía del que en aquella época era el seleccionador nacional de Taekwondo, el maestro Angel Guerra Del Cerro, junto a varios campeones de España, Europa y del Mundo. Llegué solo a cinturón marrón, pero tengo hermosos recuerdos de aquella maravillosa época, compartir sudor, dolor y tatami con gente de la talla de Javier Benito, Paulino García Guijarro, Javier Parra, Jesús Tortosa, Antonio Martín, Carmelo Medina y tantos y tantos otros excelentes artistas marciales y competidores me llena de orgullo.

En ese mismo año, el conocer a Jhon Fanning, maestro de Ming Ch’uan, también obeso, me reafirmó en mi actitud positiva y, tras largas conversaciones, surgió la semilla de atreverme a fundar mi propio estilo, pues mi conocimiento superaba las restricciones de uno solo al ser cinturón negro en varias disciplinas y profundo conocedor de la filosofía y conceptos teórico-prácticos de varios estilos chinos. Por todo ello, en 1984 comencé a fundar las bases de mi estilo, aunque no fue hasta finales de 1986 que no asenté plenamente sus bases técnicas con personalidad propia.

Ahí nació el Ming Ch’uan Chai T’ien (EL Boxeo Esplendoroso del Clan Celestial), el cual incluye en su nombre los fonemas Ming Ch’uan (aunque con distinto significado), como homenaje respetuoso a aquel que me animó a fundar mi propio estilo, pero no hay que pensar que sea una derivación del Ming Ch’uan de Fanning, pues es un estilo completamente distinto.
Parte de la gestación de mi estilo la pase “en dique seco” estudiando, fundiendo todo mi saber en conceptos claros y específicos, mientras estaba convaleciente de una grave lesión sufrida durante mi servicio militar realizado en la Brigada Paracaidista de Tierra (BRIPAC), allí, durante unas maniobras sufrí un gran traumatismo que me desplazó la rótula izquierda, afectando los ligamentos periarticulares. Los médicos indicaron que si no me operaban la rodilla en un par de años acabaría andando con ayuda de bastón, pero mi voluntad y actitud no estaba por la labor, con ejercicios específicos de chi-kung logré que la rodilla se recuperara lo suficiente como para hacer de apoyo cuando pateo con la derecha.

No acabó ahí la cosa, con el tiempo tuve una tromboflebitis en la pierna izquierda, con graves problemas vasculares que hacían que las venas reventaran con grandes y graves hemorragias, que tuvo como resultado el pasar por quirófano para extraer la vena safena interna desde el tobillo hasta la ingle, con todo lo que esto acarrea, pero mi actitud se mantuvo y seguí entrenando y aprendiendo.

Ni los problemas de salud ni la fundación de mi estilo frenaron mi evolución marcial, pues seguí estudiando y trabajando en pro de las artes marciales.

Con el cambio de siglo pesaba 156 kilos, poseía titulación de monitor de Boxeo, cinturón negro (o su equivalencia) en varios estilos chinos (incluyendo el Wu-shu Moderno), deportes de combate, arnis filipino…, además de ser Presidente de la Asociación Española de Kung-fu, Vicepresidente de la FECAACYM, Director de Organización de la Federación Española de Kick-Boxing (FEKB), miembro de sus Tribunales de Grados… y siempre demostrando que la actitud supera a la aptitud.
En el verano de 2013 mi actitud tuvo un gran reto… tras unas horas de fuertes dolores abdominales, y tras acudir al servicio de urgencia del hospital, detectaron que tenía una oclusión intestinal producida por un cáncer de colón que obligó a los cirujanos a intervenir en cuanto quedó un quirogafo libre.

Allí me extrajeron un gran tumor situado en el colón transverso y tuvieron que proceder a hacerme además una colostomia, esto es, fabricar un ano artificial a nivel abdominal para que las heces salieran al exterior y se almacenaran en una bolsa plástica que se iba cambiando de tiempo en tiempo. El tratamiento no acabó ahí, sino que tuve que sufrir varias operaciones más y pasar por un tratamiento de quimioterapia de 600 horas (12 ciclos de 50 horas cada 15 días). Muy duro, pero la actitud me ha hecho superarlo con creces.

Hoy día, con 40 kilos menos, los cirujanos me han reconstruido el colon, ya no tengo la molesta colostomía, y sigo recuperándome, aunque uno de los componentes de la quimioterapia me produjo varias neuropatías en las piernas con fuertes dolores neurales y pérdida de equilibrio que me impiden patear como lo hacia antes, pero la actitud lo es todo, en dos años de tratamiento y operaciones, solo falté a cinco o seis clases (aprovechando las intervenciones quirúrgicas más graves en agosto para faltar lo menos posible).

Hace poco me han diagnosticado artrosis degenerativa muy avanzada en ambas caderas y rodillas… pero aún así continúo impartiendo máster class, cursos, seminarios… dando conferencias y ponencias, publicando interesantes artículos, escribiendo manuales técnicos y otros libros, etcétera, mi ilusión y voluntad no se resiente.

En la actualidad, echando la vista atrás, compruebo que las artes marciales a cambio de mi actitud me lo han dado todo: un objetivo en la vida, auto-conocimiento, fortaleza de cuerpo y espíritu, una esposa de la que estoy profundamente enamorado (pues la conocí siendo alumna), felicidad…, todo lo cual me reafirma en el convencimiento de que la actitud lo es todo, que nuestro entrenamiento nos endurece físicamente y nos enseña a admitir las cosas como vienen, luchando contra la adversidad y superando nuestras limitaciones, además, continúo aprendiendo (siempre insisto en que solo soy un estudiante con más de 45 años de experiencia en el Camino Marcial), sigo trasmitiendo mi estilo y sus valores a mis discípulos y a sus alumnos, soy presidente de la Asociación Española de Kung-fu Tradicional, Director de Organización de la Asociación Europea de Deportes de Combate (EACS)… y la vida es maravillosa.

Agradezco a “El Club del Cinturón Negro” la oportunidad que me brinda de contar parte de mi historia, aleccionando al lector a que jamás abandone el estudio y entrenamiento, solo le hace falta ACTITUD.


F. Javier Hernández.